Te lo digo desde ya: no te voy a vender Bucarest como la ciudad más bonita del mundo, porque no lo es. O al menos, a mí no me enamoró.
Fui con mis amigos del Erasmus, con ganas de descubrir esa mezcla de Europa del Este, historia comunista, modernidad… y salí un poco decepcionada, la verdad. Pero bueno, eso no significa que no tuviera su parte buena. Lo pasamos muy bien, hubo momentos muy guays, comimos de lujo, nos emborrachamos y gastamos poquísimo.
Así que te cuento lo mejor y lo peor, sin filtros, como lo viví:
-El Parlamento
Un edificio que te deja sin palabras. Es el segundo más grande del mundo (después del Pentágono) y te sientes enana viéndolo. Hicimos la visita guiada.
📝 Importante: hay que llevar el pasaporte para entrar.
-Lo barato que es todo
Moverte, comer, tomarte algo… todo es súper asequible. Ideal si estás a final de mes o no te apetece dejarte un dineral viajando.
-La comida (¡sorpresa!)
Me esperaba algo más básico y… ¡Qué va! Todo estaba buenísimo. Y encima barato. Probé:
Y de postre… un granizado de Gioelia. Me lo zampé con gorro, bufanda y guantes puestos, y ni tan mal 😅
-Therme Bucarest
Esto es una fantasía. Un spa gigante, con piscinas termales, saunas, palmeras… rollo futurista. Y hay bus gratis desde el centro. Perfecto si hace un frío que pela, como me pasó a mí. Algo que me parece importante decir: los sitios cambian. Lo que yo viví en las termas hace 5 años no es exactamente lo mismo que vivió mi compañera de piso.Ella acaba de volver y me dijo que lo encontró mucho más turístico, más lleno de gente, y que algunos sitios que a mí me parecieron con encanto, ahora le parecieron masificados.
Y tiene todo el sentido. Las redes, los vuelos baratos, los blogs hacen que lo que antes era desconocido se convierta en destino de moda, y muchas veces eso le quita ese punto auténtico o tranquilo.
Así que si vas, puede que no vivas exactamente lo mismo que yo. Pero creo que eso también es parte de viajar: cada persona y momento lo vive diferente.
-La librería Cărturești Carusel
Una pasada. Blanca, con techos altos, escaleras bonitas, varios pisos y una cafetería arriba. No hace falta que compres nada, solo entrar ya merece la pena.
-Pasaje Macca-Vilacrosse
Una galería con cristales amarillos en el techo y cafés a los lados. Muy fotogénica. Es pequeñita, pero mona para un paseo rápido.
-Iglesia Stavropoleos
Chiquitita y bonita. Una joyita escondida entre tanto bloque gris.
-El ambiente
No sé cómo explicarlo… Bucarest me pareció una ciudad un poco fría. No solo por el clima, sino como que está entre su pasado comunista y su presente moderno, y le falta algo.
-La estética
No es una ciudad de las que te entran por los ojos. Tiene edificios potentes, pero también mucho gris, mucho bloque soviético. Si te va lo alternativo, quizá te mole.
-El Casco Histórico (Lipscani)
Esperaba que fuera más auténtico y, sin embargo, lo vi bastante orientado al turismo. Está bien para tomar algo o cenar, pero no es especialmente bonito ni especial.
Es lo que más hicimos, salir de fiesta…había bastante ambiente.
No los disfrutamos del todo porque hacía bastante frío, pero si pillas buen tiempo, valen la pena:
Aquí viene lo bueno. Si tienes más de 2 días, sal de la ciudad, porque los alrededores son muy bonitos:
¿Me encantó Bucarest? No.
¿Me arrepiento de haber ido? Tampoco.
Comí genial, gasté poquísimo y viví una experiencia distinta. Y yo siempre me quedo con lo positivo.
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